ARKADI Y BORÍS STRUGATSKI
QUÉ DIFÍCIL ES SER DIOA

Aventuras y desventuras de un historiador infiltrado en una sociedad feudal

La novela más universal de los maestros de la ciencia ficción rusa

Don Rumata de Estor es un aristócrata con una posición de privilegio en la corte de Arkanar, un prohombre cuya compañía es tan codiciada como su alcoba y de quien se cuentan hazañas milagrosas. Pero mientras que se desenvuelve con soltura entre duelos e intrigas palaciegas, se siente impotente a la hora de entender los mecanismos de represión que embrutecen el reino. Y su tragedia personal es que, como observador, sabe que no puede ni debe influir en el curso de los acontecimientos.

Disfrazada con desfachatez de novela de intriga y aventuras, y tan ágil como chispeante en ese sentido, Qué difícil es ser dios (1964) se abre ante el lector como una muñeca rusa, revelando capas y más capas de sugerencias y connotaciones que la han convertido en una de las cumbres de la literatura soviética. Ofrece un análisis certero sobre el totalitarismo y, a la vez, una reflexión vívida e incisiva sobre el papel que, como su personaje, se veían obligados a representar los propios autores para sortear la censura. Un clásico complejo y apasionante que presentamos en todo su esplendor en su primera traducción directa del ruso al castellano.

«Un libro soberbio en todos los sentidos.»

Ursula K. Le Guin


LOS AUTORES

Arkadi Strugatski nació en Georgia en 1925, mientras que su hermano Borís Strugatski vio la luz en Leningrado en 1931. La práctica totalidad de su obra la escribieron a cuatro manos, aunando los amplios conocimientos lingüísticos y literarios de Arkadi, traductor de japonés e inglés, con la sólida formación científica de Borís, astrónomo. Su obra conjuga la rica tradición literaria rusa, un humanismo que se revela aun a través de las argucias usadas para sortear la censura soviética, y su amor por los autores clásicos de la novela de aventuras y de ciencia ficción. Arkadi falleció en 1991; Borís reside actualmente en San Petersburgo (Rusia).

Más información sobre los autores


PRESENTACIÓN

Has sufrido un castigo humillante que te ha llevado a perder la razón y a extraviarte. Como un mal médico que cae enfermo, te descorazonas y no logras dar con el remedio que podría curarte.

ESQUILO, PROMETEO ENCADENADO

Don Rumata es un actor soberbio, un héroe complejo y encantador, un bufón casi esquizofrénico. Tanto que en ocasiones llega a perder la noción de quién es en realidad, si un aristócrata engreído, un investigador de la Tierra, un dios estupefacto o un simple hombre con el corazón rebosante de amor y odio. Recto, educado e íntegro, tiene que mostrarse altivo y estúpido y hacer lo propio de un noble sin mientes, pero hay algo que traiciona su actuación: sus extravagancias higiénicas. Así, cuando debería acostarse con una afamada cortesana para sonsacarle información, no consigue vencer sus escrúpulos: no es fea, pero le da un asco tremendo. En realidad, hasta el olor de los nativos de Arkanar le da asco: no se lavan, no se cambian de ropa, se ponen perfumes encima del sudor y la mugre...

Son manías que resultan graciosas, pero también son un contrapunto de la podredumbre moral de los personajes entre los que se desenvuelve Rumata. Debajo de la brillantez, el colorido y el ritmo trepidante de la novela subyace un motivo recurrente en las obras de los Strugatski: la reflexión sobre el conflicto entre las aspiraciones morales y la toma de decisiones a la hora de la verdad. Rumata quiere ser fiel a sí mismo, pero sus superiores le exigen otra cosa. Está condenado a escoger, como diría Sartre; no tiene otra opción. Sea como sea, por mucho que se ofusque, el ser humano tiene la capacidad de discernir entre el bien y el mal. Si los esfuerzos de actuar de acuerdo a esa capacidad llegaran más a menudo a buen puerto, quizá no tuviera que enfrentarse al problema del fascismo, tal como lo entienden los autores. Como decía Arkadi Strugatski en una entrevista, muchos piensan que el fascismo fue un fenómeno local de la Alemania y la Italia de la primera mitad del siglo XX, pero en realidad es una noción muc

ho más amplia, tanto temporal como espacialmente, y no se puede extirpar de la sociedad ni de la mente de las personas así como así. El fascismo tiene muchos nombres y surge de «la estulticia y el abotargamiento intelectual que conduce a la brutalidad». En este caso concreto, las prácticas que se denuncian no están sacadas de otro lugar que la Unión Soviética.

El fascismo se encarna en la «mediocridad gris», intrínsecamente más peligrosa que el líder que pueda instigarla. ¿Por qué? Otra vez por una cuestión moral: porque la masa nos incumbe. A los Strugatski no parece llamarles la atención la figura del líder, y no muestran ninguna fascinación especial ante su maldad o su capacidad de convocatoria. Rumata siente una especie de curiosidad aséptica por ella, pero le es ajena. En cambio, el verdadero problema moral y vital reside en las personas corrientes, en su capacidad de convertirse en masa y perder la humanidad. La masa, aunque compuesta de individuos (vulnerables, poseedores de conciencia y merecedores de respeto), es capaz a veces de comportarse de forma salvaje, inconsciente, cruel y completamente inhumana. ¿Qué cabe pensar o hacer cuando ocurre eso? ¿En qué momento se desecha la humanidad? En los países comunistas, esta pregunta, teñida de culpa, rabia y perplejidad, recorre la literatura, desde Bulgákov hasta Kundera, pasando por el Gulag de Shalámov. ¿Cómo

hemos sido capaces de llegar a eso? ¿De callar ante la muerte de nuestro vecino? ¿De contribuir a ella? ¿De matarlo nosotros, incluso? ¿En qué momento dejamos de ser hombres?

La indiferencia ensucia el alma y la cólera la purifica, siente Rumata. Pero no todo el mundo experimenta cólera.

Rumata se alza como un dios entre los habitantes de Arkanar, un dios de incógnito. En primer lugar, por su fortaleza sobrehumana (debida a una espartana educación soviética y a medicamentos desconocidos en el Arkanar preindustrial); en segundo lugar, por ciertas armas poderosísimas. Puede influir en el curso de los acontecimientos, pero como los dioses, se abstiene. Qué difícil es no intervenir, qué difícil es soportar la visión de la injusticia con las manos atadas, qué difícil es cerrar los ojos ante el crimen, qué difícil es no sentir compasión y reprimir las ganas de luchar...

Rumata es un dios en ese mundo, un trasunto de la figura del escritor en el nuestro, pero ¿qué hacen los hombres en Arkanar? Se muestran indiferentes. Se dejan llevar por el miedo, por la sumisión, por la ignorancia. No tienen escrúpulos en matar a su prójimo. Qué mundo tan parecido a la URSS... A cualquier sociedad totalitaria, de hecho. El peligro de renunciar a la propia humanidad es universal y está siempre al acecho. Los lectores soviéticos se desgarraban por dentro: se identificaban en su fuero interno con Rumata, pero en la práctica actuaban como la muchedumbre gris.

«¿No te fijaste en la endeblez carente de fuerza, semejante a un sueño, a que está encadenada la ciega raza de los humanos?», le pregunta el corifeo a Prometeo encadenado en la tragedia de Esquilo. Rumata es como un Prometeo que ni siquiera llega a otorgar ningún don a los hombres. Los principios regentes son los mismos: Prometeo es el único miembro del Panteón que siente piedad y compasión por los hombres, y les regala el fuego y otras artes. Pero al hacerlo viola las leyes divinas y los límites de la justicia, por lo que Zeus lo castiga encadenándolo a una roca en los confines del mundo. No hay nadie realmente libre; ni siquiera Zeus puede saltarse las leyes del destino.

Y con todo, darles los dones tampoco serviría de nada. La historia sigue su curso anisotrópico, y ni los dioses pueden saltarse sus leyes.

Raquel Marqués


Ficha técnica:
Arkadi y Borís Strugatski, Qué difícil es ser dios (Трудно быть богом, 1964; incluye los «Comentarios» sobre el libro, de Borís Strugatski, Собрание сочинений, vol. 3, págs. 686-695, 2000)
Gigamesh Breve, núm. 2
Colección dirigida por Alejo Cuervo
Traducción de Raquel Marqués
Nihil obstat de Natalia Cervera
Presentación de Raquel Marqués
Ilustración de portada de Estudio Fénix
ISBN 978–84–96208–84–1
P.V.P.: 16,00 €
192 págs.