El artículo de César Mallorquí que abre este número propone soluciones para salvar a las hispacones de su marginalidad y convertirlas en lo que deberían ser: convenciones nacionales sobre ciencia ficción y literatura fantástica, en vez de meras convenciones nacionales de aficionados a la ciencia ficción y literatura fantástica. Fenómenos como el portal www.cyberdark.net, las jornadas Suturas y Fragmentos de Barcelona y Sevilla, la Semana Negra de Gijón, el festival literario Kosmopolis de Barcelona o la cada vez mayor presencia de temas fantásticos en el mundo docente nos indican que el interés por el género va más allá de lo que se da en llamar fandom o mundillo de aficionados y convenciones.

El cambio de formato de Gigamesh es una respuesta a esa realidad. Resulta un contrasentido que las publicaciones especializadas se atrincheren en posturas conservadoras y dejen de lado los fenómenos que marcan las nuevas tendencias en el fantástico contemporáneo: el repuntar de la fantasía, el descubrimiento de literaturas fantásticas no anglosajonas, la pujanza del slipstream y la creciente presencia femenina en el género. (Un dato: cinco de las seis novelas finalistas del último premio Nebula han sido escritas por mujeres.) No podremos cumplir nuestros objetivos (divulgar e impulsar la literatura fantástica que nos gusta) sin tener en cuenta la realidad del género.

Juanma Santiago