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Alguien definió la ciencia ficción como la literatura del cambio. Si bien en los últimos años el mundo ha experimentado cambios notables, el lector de literatura fantástica parece haber perdido el gusto por las obras de género preocupadas por retratar, denunciar y proponer soluciones a las injusticias generadas por el sistema. Se escribe y publica abundante ciencia ficción ideológica, tanto utópica como distópica, como podéis comprobar en la sección de reseñas, pero los lectores prefieren entretenimiento puro y duro. Así, el género parece estar perdiendo una de sus señas de identidad: el anticiparse al futuro para tratar de evitarlo, del que tan acertadamente hablara Pablo Capanna en el Kosmopolis 2002. Los contenidos de este número, que parecerían ciencia ficción del futuro remoto hace sólo unos años, se nos antojan ahora salidos del sumario de una revista de actualidad. La banalización de la vida privada (y su subsiguiente conversión en espectáculo de masas), la búsqueda de los paraísos artificiales a través de la realidad virtual, la nueva división del mundo en sendos bloques Norte-Sur, la politización del arte, la sátira política y la lucha contra el «terrorismo global» son asuntos de nuestras vidas cotidianas. Pero no sólo los contenidos de este Gigamesh nos hablan de la cf como literatura del cambio social. Los libros reseñados en la sección de críticas son reflexiones encaminadas a cambiar el mundo y hacerlo más justo. Uno de nuestros críticos más inquietos, Alberto García-Teresa, suele analizar esta vertiente del género con especial acierto. Alberto atraviesa unos momentos personales muy difíciles, motivo por el que queremos dedicarle este número. Juanma Santiago |