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La violencia no compensa
Héroe en la sombra, de David Gemmell Como las dos novelas de Gemmell ya publicadas en castellano (Waylander y Los dominios del lobo), Héroe en la sombra tiene como protagonista a Waylander el Destructor. Ahora encontramos a nuestro héroe (además de «en la sombra», claro) como un acaudalado comerciante, retirado de toda actividad marcial pero infeliz, a punto de abandonar todas sus pertenencias y retirarse a las tierras desha bitadas más allá del mar para lidiar con los fantasmas del pasado. Sus planes se ven frustrados por la codicia de un noble del que es acreedor, y que no vacila en abrir las puertas a una invasión de brujos de otra dimensión para colmar sus ambiciones. Waylander y un grupo de héroes improbables constituyen el último obstáculo para sus planes. Una vez más, Gemmell no destaca por su imaginación. Este argumento ya lo hemos leído incontables veces. Sin embargo, estamos ante una novela altamente recomendable, porque la obra de Gemmell tiene un elemento que la eleva por encima de la media: todos pagan los errores que cometen. En lo que parece ser una firme convicción moral del autor, una relación casi kármica con la violencia, el héroe sabe que la violencia tiene un precio que lo convierte en una persona peor. Pero también sabe que a veces es necesaria y que se trata de su mayor habilidad. Asume su papel y lo lleva a cabo sin quejarse pero sin vanagloriarse. Además, lo consigue con una economía de lenguaje (¡y de papel!) que lo convierten en uno de los más dignos herederos de la tradición pulp del género. Gemmell es uno de los autores que más vende en el Reino Unido, superado solamente por King o Pratchet. Tal vez quien leyera Waylander o Los dominios del lobo se preguntase a qué se debía este éxito. Quien se atreva con Héroe en la sombra no necesitará hacerse esa pregunta. Òscar Buenafuente
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