¿Hay alguien ahí fuera?

Muero por dentro, de Robert Silverberg

Robert Silverberg es uno de los autores más prolíficos del género. El elevado número de novelas escritas por el norteamericano se torna inabarcable si nos referimos a sus cuentos. No obstante, a la hora de calibrar la calidad de sus obras, crítica y lectores se han mostrado generalmente unánimes: los libros que publicara entre finales de los sesenta y principios de los setenta constituyen, sin duda alguna, su cumbre literaria. Y entre todos ellos, la joya de la corona lleva el título de Muero por dentro.

David Selig está perdiendo su poder telepático. Sin que nadie lo sospechara, desde que era un niño ha tenido la capacidad de entrar a voluntad en la mente de los demás, y ahora, cercano a los cuarenta, asiste con desesperación a la progresiva decadencia de ese don. Debido a su poder anormal, Selig se sabe un monstruo, un ser asocial a quien su sentido ético tortura en demasía. Piensa que la utilización de su poder es amoral y se castiga a sí mismo con una vida mediocre, a través de la cual busca su redención. Odia y ama su poder al mismo tiempo, y carga sobre éste toda la culpa de su aislamiento hasta el punto de considerarlo un ente aparte. A pesar de su don, es una auténtico loser que no se acepta a sí mismo, ni siquiera cuando encuentra a un semejante, personaje que contrasta llamativamente con él por sus desinhibiciones. Al final, Selig consigue ser normal pagando un alto precio. Deja de ser un dios, pero a cambio consigue la felicidad anhelada. O quizás no, pues la frase final, un prodigio en su concisión, apunta hacia algo muy distinto.

La narración alterna la descripción del proceso y los recuerdos del protagonista, con un virtuosismo tal que al final del libro el lector sabe más del propio Selig que él mismo. Novela escrita desde las entrañas, Muero por dentro es un prodigio en el difícil arte de la descripción interior (seguramente la novela más rica del género en lo que a profundidad de personajes se refiere), un detallado estudio, oscuro y pesimista, sobre el sentimiento de pérdida y la resignación como única respuesta viable. Escrita por un Silverberg de edad próxima a la del protagonista, la novela supura desencanto y se abre a posibles paralelismos que parecen apuntar hacia una profunda crisis del autor.

No se puede hablar de influencia de la new wave en esta obra, sino de una rendición e integración total, que la convierten en uno de sus máximos exponentes. La telepatía, el elemento fantástico de la novela, no importa per se: son sus consecuencias en las personas, en su sentido moral y existencial lo que cuenta, de tal modo que al final nada se sabe, no hay respuestas al porqué de ese poder, sólo al cómo. El sentimiento de pérdida tiñe toda la novela, pero también, y sobre todo, el de la soledad del diferente, que ha castigado a Selig desde su nacimiento y que al final parece desaparecer con su don.

El estilo narrativo es impresionante. Mezcla persona y tiempos verbales en lo que debería ser un caos, pero en realidad, gracias al ritmo de la narración, acaba produciendo un efecto devastador que acerca el estado mental del protagonista al lector como un directo a la mandíbula. La inclusión de los «trabajos» de Selig apoya aún más la exploración del personaje, disección de un perdedor trufada de momentos de una intensidad hiriente, como el episodio alucinatorio del LSD, la paliza que marca su caída total al abismo o la violación interior de uno de los personajes.

David Pringle, descontento con la amargura que destila la novela, la ve como una revisión de El lamento de Portnoy, de Philip Roth, una obra maestra del siglo pasado. Si bien es cierto que el parecido estilístico está ahí, hay diferencias importantes. El cinismo y la ironía de la obra de Roth se convierten aquí en autocompasión y amargura. Aun compartiendo la misma sensación de interioridad que logran llevar al lector, Silverberg no deja espacio para el humor, y esa renuencia a otorgar concesiones convierte su obra en un ejercicio más sacrificado. Una obra maestra total.

Santiago L. Moreno

Robert Silverberg
Muero por dentro
Trad. Carlos Rodríguez
La Factoría de Ideas,
col. Solaris Ficción n.º 18
272 págs., 16,95 €