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Este es el último Stalker que editamos. Las razones que llevan a Ediciones Gigamesh a desvincularse de Stalker no invitan al optimismo: los números no nos cuadran. No podemos sostener una revista de tirada reducida, con todo lo que ello implica: fotos en blanco y negro y un precio escasamente competitivo. Todo ello se ha agravado con la impuntualidad crónica de nuestras tres revistas y, en un medio tan cambiante como el audiovisual, eso resulta imperdonable. En muchas ocasiones se me sugirió que adoptara medidas como la eliminación de reseñas de estrenos para convertir Stalker en algo más atemporal. Siempre me negué, pues entiendo que Stalker es fundamentalmente una revista de estudios sobre el género, que será utilizada como fuente para la elaboración de ensayos, motivo por el cual me interesaba seguir publicando reseñas. Tal vez fuera una decisión errónea. En todo caso Stalker ha aportado críticas serias, ponderadas e independientes de las que podemos estar orgullosos. Asumo mi parte de responsabilidad en los retrasos y en que hayamos llegado a esta situación. Lo cierto es que, si bien Gigamesh deja de editar Stalker, ello no implica la desaparición de la revista. Stalker es una debilidad personal de todos cuantos hemos estado implicados en ella, y resultaría injusto condenarla a la desaparición cuando existe un equipo ya formado y siguen vigentes las circunstancias que motivaron su aparición: cubrir un hueco necesario, el de una revista especializada en ensayos rigurosos sobre el cine de género fantástico. La necesidad de dignificar una parcela muy importante de la historia del cine es lo que nos ha llevado a Armando Boix, Alejandro Salamanca y servidor a dedicar todos nuestros esfuerzos a la dirección de una revista en la que, número a número, hemos repasado el cine fantástico en todas sus vertientes, desde el terror hasta el cine de autor, de la aventura espacial al cine de monstruos, de la animación al wu xia chino. En Stalker hemos descubierto un género de amplio espectro, incluso hemos hablado de la película que da título a la revista... aunque para ello hayamos tenido que esperar veinte números. Para esta nueva etapa de Stalker necesitábamos asegurarnos de que el proyecto tuviera continuidad, aun en el supuesto de que las negociaciones para buscar nuevo editor siguieran sin dar resultados inmediatos. Mi primera opción era David Panadero, que ha aceptado encantado dirigir Stalker a partir del número 21. A mi entender, cumple todos los requisitos que necesita un director de Stalker: está absolutamente enamorado de la revista, la conoce como pocos (es uno de nuestros colaboradores más curtidos desde el número 1), posee la capacidad de trabajo y meticulosidad que caracterizan a todos los directores de Stalker, está bien relacionado dentro del mundillo y ya tiene experiencia en la dirección de revistas: leed su Prótesis. Publicación consagrada al crimen. Con David al frente, sé que Stalker crecerá y se consolidará como una publicación de referencia sobre ensayo cinematográfico, no sólo de género fantástico. Las despedidas siempre son duras. Disfruté dirigiendo Stalker y quisiera que algo o mucho de mi entusiasmo se haya transmitido a los lectores que la han sostenido durante cinco años. He disfrutado buscando imágenes y corrigiendo contenidos, encargando material y, sobre todo, aprendiendo sobre la marcha de los magníficos textos que se han publicado en ella. A título personal, me enorgullezco de haber publicado ensayos como el de Ian Watson en el número 17 y Javier Cuevas en el 18 y de haber heredado una publicación que ha visto aportaciones tan importantes como los artículos de Rafael Marín (que aparecerán recopilados en la colección de ensayo de Gigamesh con el título De Transilvania a Tatooine), el monumental trabajo de Manuel Ribera sobre David Cronenberg o el que considero el mejor artículo aparecido en sus páginas: “La realidad cuestionada”, de Armando Boix (Stalker nº 6). Puedo decir, y me enorgullece admitirlo, que los colaboradores de Stalker me han enseñado mucho sobre el cine fantástico, igual que Alejandro me enseñó casi todo lo que sé sobre cómo maquetar una revista, Armando me hizo ver que el enfoque de Stalker debía ser lo más amplio posible (y así lo he intentado), Álex Vidal y Alejo Cuervo me dieron grandes lecciones sobre corrección de textos y David siempre ha sido el colaborador más animoso de la revista, así como el «desenmarronador» que todo el mundo quisiera en su consejo de redacción. Stalker fue mi ojito derecho, creo que hubo números en que fue la mejor publicación sobre género fantástico editada en España y siento al mismo tiempo una gran tristeza por dejar de dirigirla y una gran esperanza por saber que el cambio será a mejor. Se cierra una etapa de la revista y se abre otra, en la seguiré vinculado a ella como currito a las órdenes de David. Deseo que sigáis disfrutándola. Un abrazo y hasta siempre. Juanma Santiago |