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LA BIBLIOTECA FANTÁSTICA
MIEDO DE ESTAR POR CASA
En los años ochenta, la política de subvenciones que primaba un cine de autor acabó por hundir en nuestro país una incipiente industria que vivió sus mejores momentos en el tardofranquismo y los primeros años de la transición. Aunque los ciclos dedicados al cine español de nuestras televisiones no lo reflejan, en aquella época se consiguió construir un entramado de producción que exportó series B fantaterroríficas a todo el mundo. Sólo hay que dirigir una mirada a las cifras para confirmarlo: en el periodo entre 1971 y 1976 fueron más de un centenar los títulos fantásticos preparados por nuestros profesionales. ¿A qué se debe esa amnesia por parte de historiadores y programadores? ¿Es sólo fruto de una razonable duda sobre su calidad o sencillo menosprecio por todo aquello etiquetado como «subcultura»? Por fortuna, todos los años la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián complementa el estreno de nuevos filmes con retrospectivas, tocándole el turno al fantástico autóctono en su última convocatoria. Como complemento a tal ciclo se ha publicado un libro sobre al tema, que no puedo dejar de recomendar: Cine fantástico y de terror español. 1900-1983. Nos encontramos con el más voluminoso y enciclopédico estudio sobre género en nuestro país jamás publicado hasta ahora. Como es habitual en este tipo de obras, el contenido está formado por un conjunto de distintas firmas —Carlos Aguilar, José María Latorre, Jordi Costa, Luis Alberto de Cuenca, Jesús Palacios, Ángel Sala, etc.—, aunque muy bien coordinadas para no solaparse y presentar una visión cabal del desarrollo del fantástico en España. De todos modos, el plato más apetecible de sus páginas es la serie de entrevistas con los directores más característicos. Muy bien conducidas por expertos en su obra y con una extensión sobrada que permite entrar en todo tipo de detalles jugosos, son un documento no sólo de utilidad para el curioso ocasional, sino también herramientas de trabajo que sin duda servirán para enriquecer de datos a muchos investigadores en el futuro.
Lo malo del libro no lo encontraremos en su muy profesional realización, sino en el objeto mismo de su estudio, que a muchos les parecerá carente de atractivo. Y lo cierto es que su tono, en algunos momentos falto de espíritu crítico, puede llevar al engaño. Echando mano del vídeo, cualquiera podrá comprobar que el cine fantástico español contiene más de malo que de bueno, y esto no acaba de expresarse con total honradez. Yo mismo, después de leer los elogios vertidos sobre Jesús Franco, me sometí al visionado de engendros como La mansión de los muertos vivientes, entre otros, y solo la risa que me provocaban sus mil y un despropósitos consiguieron frenar mi indignación. Rescatar del olvido es de agradecer, defender lo indefendible ya no tanto. ¿Para cuando una segunda entrega con todo el cine fantástico producido a partir de 1984? El número de obras será menor, pero la calidad de muchos de sus títulos nos depararía una lectura más gozosa.
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