LA LUNA EN DIRECTO

Apolo 5-0

Ésta una película curiosa. Las tradiciones fílmicas mezcladas en sus fotogramas son varias: por un lado me acuden a la memoria las películas de aldeanos endemoniadamente listos y simpáticos que se las hacen pasar canutas a los forasteros. Es un tratamiento del mundo rural en clave de comedia (los valores pastoriles una vez más al descubierto) que se puede rastrear hasta la arquetípica El hombre tranquilo. La Luna en directo tiene como escenario una pequeña localidad australiana perdida en medio de ese enorme país. Y la puebla de personajes suaves, vivos mas allá de lo habitual en comedias que pretenden ser desternillantes y se quedan en estúpidas colecciones de chistes de colegio. Gracias a un guión en ocasiones brillante, los secundarios (el alcalde,el guardia, el técnico torpe y enamoradizo) ganan protagonismo por encima de los personajes principales (Sam Neill, Tom Long, Kevin Harrington), más lastrados por las convenciones de una comedia al uso.

El otro ingrediente en la película es la historia. Sí, porque el siglo que ya pasó es cada vez más historia, y cosas que parecen de ayer, como el alunizaje del Apolo XI, sucedieron hace nada menos que treinta y dos años. Siguiendo los pasos de Apolo XIII y de la aún mejor De la Tierra a la Luna (posiblemente una de las mejores series televisivas jamás producidas), el Programa Espacial se convierte en epopeya mítica. Esta vez se trata de los esfuerzos técnicos que se hicieron para lograr la transmisión del alunizaje en directo a todo el mundo. Los esforzados responsables del radiotelescopio mas importante del Hemisferio Sur luchan por mantener la orientación de su aparato frente a las adversidades climáticas y la ley de Murphy. Y lo consiguen con la ayuda del ingeniero que la NASA envía a supervisar su trabajo y que, tras el inevitable conflicto, colabora con ellos hombro con hombro.

El resultado es una película que, sin ser extraordinaria, se hace muy agradable de ver, más por el escenario y los secundarios que por la acción principal, más por revivir aquel momento histórico que por embeberse en una trama fascinante.

Mi consejo: véanla. Disfruten de aquel alunizaje si, como yo, eran muy pequeños cuando sucedió o no habían nacido aún. Revivan aquella época si la recuerdan y, sobre todo, no se pierdan el himno americano, al guardia del telescopio y a su walkie-talkie. Me lo agradecerán.

Eduardo Vaquerizo

Australia, 2001. T.O.: The Dish. Director: Rob Stich. Productores: Michael Hirsch, Santo Cilauro, Tom Gleisner, Jake Kennedy y Rob Stich. Guionistas: Santo Cilauro, Tom Gleisner, Jake Kennedy y Rob Stich. Fotografía: Graeme Wood. Música: Edmund Choi. Intérpretes: Sam Neill, Kevin Harrington, Tom Long y Patrick Warburton. Color.