MONKEYBONE

¿La próxima película de culto?

Tenía mucha curiosidad por ver una película que ha tenido unos resultados de taquilla tan paupérrimos tanto en Estados Unidos como en nuestro país. Y la verdad es que, aunque tiene defectos, no me parecen tan graves como para haber provocado una respuesta negativa tan unánime en el público de ambos países.

De hecho, es muy posible que ésta sea una de esas películas a reivindicar dentro de un tiempo. Bien es cierto que el guión es bastante insulso en su conjunto, que el ritmo de la película tiene algunos altibajos y que algunas de las situaciones humorísticas rozan en ocasiones tanto el mal gusto más deleznable (lo que podría ser disculpable) como la tontería más descerebrada (lo que ya no lo es tanto).

En Monkeybone asistimos a la historia de un tímido dibujante de cómics, de nombre Stu Miley (por si no habíamos cogido el chiste, lleva una especie de placa identificativa en el abrigo, en la que pone «S. Miley») que obtiene un éxito tremendo (y bastante incomprensible, a la vista del corto animado del monito que se incluye en la historia) con su personaje de animación Monkeybone. Debido a un aparatoso accidente, entra en coma y su consciencia pasa al «plano de los sueños», donde conocerá de primera mano a su criatura. Gracias a un plan maquiavélico, Monkeybone regresa a nuestro mundo, posee el cuerpo de su creador, cuya conciencia ha quedado atrapada en el «plano de los sueños», y lo suplanta. A partir de aquí la trama se complica…

Entre los aspectos positivos tenemos a un Brendan Fraser muy cómodo (y muy efectivo) en uno de esos papeles payasescos que tan bien alterna con otros registros más «serios», que se convierte (en su vertiente «mona») en el rey de la función. Dotado de una capacidad bastante notable para el humor físico, mucho más trabajada que la de las hordas de «actores» que nutren las estúpidas comedias teen tan de moda últimamente, Fraser está muy divertido en su papel de «cuerpo-poseído-por-el-mono» y convincente en la otra vertiente del personaje, la del apocado dibujante que debe espabilar para recuperar su cuerpo y su vida.

El resto del reparto está más bien soso, tanto Bridget Fonda (la insulsa novia de S. Miley, una científica dedicada a investigar el sueño: qué casualidad) como Whoopi Goldberg (en un papel, la Muerte, que pedía a gritos algo más de protagonismo y algún otro chiste más logrado). Hay excepciones, claro: Rose McGowan está realmente atractiva como Gatita (y lamentablemente el papel no da para más) y Chris Kattan está sencillamente «increíble» en su papel: un corredor recién muerto, que será el cuerpo que S. Miley recupere al volver del sueño. La condición física del cadáver da pie a una persecución delirante por toda la ciudad que es lo mejorcito de la película.

Por lo demás, destacar los elaborados decorados del «plano de los sueños», un trabajo de imaginería visual realmente notable: divertido a ratos, terrorífico y realmente perturbador en otras ocasiones, siempre original.

Carlos Manuel Pérez

EEUU, 2000. T.O.: Monkeybone. Director: Henry Sellick. Productores: Michael Barnathan y Mark Radcliffe. Guionista: Sam Hamm, según el libro de Kaja Blackley y Vanessa Chong. Fotografía: Andrew Dunn. Música: Anne Dudley. Intérpretes: Brendan Fraser, Bridget Fonda, Whoopi Goldberg, Chris Kattan, Dave Foley, Giancarlo Esposito, Rose McGowan, Megan Mullally y Lisa Zane. Color.