[10] lo están rejuveneciendo, hasta cierto punto. Pero si un Picard maduro, bailón y seductor resulta difícil de creer, un Picard joven con la misma actitud no resulta menos difícil. Las radiaciones del planeta no son más que la justificación para, por un lado, desatar su parte más lúdica y romántica y, por el otro, justificar a su nueva novia «eternamente joven».
Incluso se permite ser un dios magnánimo. En el universo que él mismo (con ayuda del Nexus) está recreando a su imagen y semejanza puede permitirse desembarazar a Geordi del molesto visor (e incluso concederle el regalo de la vista «natural») o hacer que el romance entre Deanna y Riker (congelado durante casi dos décadas) empiece a funcionar de nuevo como si nada hubiera pasado.
Y es feliz. Quizá no lo sepa (en el fondo, posiblemente no quiere saberlo, porque entonces la impostura de cuanto le rodea se le haría evidente), pero ha conseguido exactamente lo que desea: el nivel exacto de placidez y riesgo que quiere para su vida.
Está allí, en la «grupa de las galaxias», como una vez le dijo a Kirk el doctor McCoy. Y probablemente lo estará eternamente.
Al fin y al cabo, tiene todo el tiempo del mundo.
Notas
[1] La predilección de ciertos traductores por dejar en el original palabras que les suenan a latín no deja de ser curiosa. Así, es de lo más normal encontrar el universo cinematográfico repleto de términos como matrix, nexus o vortex como si las matrices, los nexos o los vórtices (o incluso los remolinos) hubieran desaparecido de nuestro idioma.
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[2] Star Trek: la próxima generación (1995).
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[3] Op. cit.
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[4] Algo que ya podemos ver en “Encuentro en Far Point”, el episodio piloto de La Nueva Generación, durante la conversación que Picard y Riker mantienen poco después de que el segundo se incorpore al servicio. Picard espera que su primer oficial lo mantenga alejado de situaciones embarazosas en las que no sabe cómo manejarse, especialmente su trato con los niños de la nave. El «pudor anglosajón» no está en la petición, que en sí no es extraordinaria, sino en la forma en que se la plantea a Riker, casi avergonzado de tener que tratar en voz alta un tema personal. Sólo le falta ruborizarse.
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[5] Y que es consciente de ello. Su frase, justo al final de Star Trek VI: Aquel país desconocido, no puede ser más sintomática: «Caballeros, una vez más hemos salvado la civilización que conocemos».
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[6] Star Trek: Primer contacto (1998).
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[7] Y es curiosa la secuencia en que recobra la razón, justo después de que lo comparen con el capitán Achab de Moby Dick. Tiene que ser un chiste deliberado, por supuesto, porque años atrás Patrick Stewart había interpretado a Achab en una versión de la novela de Melville para televisión.
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[8] Aunque ese rastro se introduce «retrospectivamente». Cuando en Primer contacto Picard recuerda su época como borg, es una voz femenina la que le llama por su nombre ciborg: Locutus.
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[9] Star Trek: Primer contacto (1998).
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[10] Las películas de Star Trek nunca han tenido muy buena fortuna con las traducciones (basta recordar las veinte mil formas distintas en que ha sido traducido el warp —torsión, hiperespacio, curvatura...— o los tricorders —trigrabadores, tricordios...—; por no mencionar que las siglas USS que se convierten de pronto en «Nave de los Estados Unidos», el acento ruso de quita y pon de Chekhov, o incluso la curiosa permutación que convirtió a los klingons en «kinglons» en La ira de Khan). Pero sin duda Insurrección se lleva la palma en cuanto a despropósitos: Data tan pronto tiene «diafragmas» como «diagramas» y las radiaciones del planeta pasan de ser «metafísicas» a «metafásicas» dentro de la misma frase.
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