ANGÉLICA GORODISCHER
KALPA IMPERIAL
Obra ganadora de los premios
Una obra cumbre de la fantasía
«Oh, sí, mis buenas gentes, sí, ya lo creo que sí. Se puede vivir en el sur. Y morir también. Y se puede nacer, y crecer y aprender y matar y sufrir en el sur. ¿Ustedes conocen el sur? ¿Han entrado a ese país vedado y tentador? ¿Han ido al paraíso de los monstruos, al antro de los asesinos, al reino de la barbarie? ¿Conocen a las gentes del sur? ¿Se han acostado con sus mujeres, han bebido con sus hombres, han escuchado a sus ancianos? Hace frío ahora en el norte; hace meses que el frío no nos da tregua y esta mañana nos hemos levantado en la oscuridad y nos hemos soplado los dedos y hemos golpeado el piso con los pies desnudos y hemos encendido los hogares y las estufas. Los pobres han quitado las cenizas que cubrían las brasas de ayer y los ricos han dado orden de cargar aún más las calderas en los sótanos de sus grandes casas. Hemos tomado chocolate caliente y nos hemos abrigado mucho y a media mañana hemos entrado en un bar a pedir un ponche. Han muerto algunos vagabundos en los campos de nieve y no se oye a los pájaros y el hielo se derrite en los vidrios de las ventanas y en los rosetones de piedra de las balaustradas, y esta noche habrá estrellas en un cielo limpio y mañana tendremos más frío que hoy. »Y no hay contadores de cuentos que expongan los hechos del Imperio porque el sur se niega a reconocer que él también es el Imperio.» "«Así es el sur»" (Angélica Gorodischer, Kalpa imperial) Kalpa imperial reúne la totalidad de las crónicas conocidas acerca del Imperio Más Vasto Que Nunca Existió, crónicas que han pasado de boca en boca y que han sido aderezadas por una legión de contadores de cuentos. Obra de referencia en las letras argentinas, es al mismo tiempo una fantasía poética y cautivadora única en el género, pero también una alegoría sobre el poder en la que brilla con luz propia una de las voces más vívidas y memorables que ha dado la literatura en lengua castellana.
Un libro hermoso y singular que logra siempre dejar huella en la memoria. Vasto es el Imperio, tan vasto que la vida de un hombre no alcanza para recorrerlo. Y nadie más indicado que un contador de cuentos para narrar las historias del Imperio Más Vasto Que Nunca Existió y conocer cómo vivían y qué pensaban sus gentes, los sueños y delirios de los gobernantes de las muchas dinastías que ocuparon el trono, qué impulsó las artes y los afanes de conquista o cómo pudo crecer una ciudad en medio de ninguna parte y llegar a convertirse en la capital del Imperio. Porque los contadores de cuentos, como aquel que conoció a la Gran Emperatriz, no son nada más que hombres libres, y aunque ser un hombre libre resulte a veces peligroso, saben lograr que se los escuche con atención y hacer valer el arte de contar historias. Auténtico portento estilístico de la fantasía moderna, Kalpa imperial es un libro hipnótico y conmovedor que ejerce un hechizo singular sobre sus lectores, a los que arrastra página tras página a través de un vertiginoso carrusel narrativo de historias e historias dentro de historias. Es un texto desprovisto de artificios, que transpira naturalidad y logra reproducir el tono de los relatos contados una y mil veces, que se enriquecen paso a paso con las mentiras elucubradas por ese alguien que conoce a otro que dijo aquello que nadie sabía, o que no debería saber. El más depurado arte de narrar arropado con la forma de una fantasía seductora. LA AUTORA Angélica Gorodischer nació en Buenos Aires en 1929 y vive en Rosario. Publicó su primer libro en 1965 y ha cultivado un amplio abanico de géneros, con especial énfasis en la ciencia ficción y la fantasía, así como la literatura feminista. Entre sus obras más importantes de corte fantástico se cuentan Trafalgar (1979), Kalpa imperial (1983–84) y Las repúblicas (1991). Está considerada una de las mejores narradoras en activo en lengua castellana. Más información sobre la autora PRESENTACIÓN Los aficionados más veteranos sin duda recordarán la escena: Barcelona, diciembre de 1991. Convención española de ciencia ficción (HispaCon). Entrega de premios. Maestra de ceremonias: Angélica Gorodischer. Proclamación de los premios Gigamesh. Gesto de sorpresa. Mejor antología de fantasía: Kalpa imperial, de Angélica Gorodischer. Mejor relato de fantasía… incredulidad y espanto, seguidos de un sonoro «¡Oh, no! ¡Esto ya es demasiado!»: “Retrato de la emperatriz” y “«Así es el sur»”, también de Gorodischer, también pertenecientes a Kalpa… Esta anécdota ilustra perfectamente la personalidad y obra de Gorodischer: tan implacable y segura de sí misma como para escribir el portento que tiene el lector entre manos, tan frágil y modesta como para sonrojarse en público ante su indiscutible éxito. Un éxito que, aunque nunca se ha traducido en inmensas ventas ni actos multitudinarios de reconocimiento público, sí es perceptible en el fervor con que Kalpa fue acogida en su momento como revulsivo por unos lectores deseosos de una literatura fantástica de calidad escrita en español. Kalpa imperial esboza sin vocación de exhaustividad algunos hechos, escogidos al azar, de la inmensa, inabarcable historia del Imperio Más Vasto que Nunca Existió, entidad de dimensiones colosales —en lo geográfico y en lo literario— cuya existencia debe tanto a una provechosa asimilación de la literatura popular como a un riguroso análisis de la realidad latinoamericana. Al respecto, la autora ha confesado que pretendía escribir unas Mil y Una Noches a la occidental, pero le salió una feroz parábola de la dictadura argentina. En lo relativo al estilo y estructura narrativa de Kalpa, así como a sus influencias literarias, nos hallamos ante una intrincada masa, casi vegetal, que crece y, como una enredadera, se extiende por toda la narración, cubriéndola, adornándola y enriqueciéndola. La complejidad estilística de Gorodischer, con su profusión de frases subordinadas y párrafos interminables, se halla en consonancia con las soluciones técnicas que hacen de ésta una obra ejemplar desde el punto de vista literario. La aparente unidad que confiere el arranque de los relatos con una misma frase se ve desmentida por el tono (solemne unas veces, bufo en otras ocasiones) de los narradores y por los múltiples protagonistas (ciudades o personas, sureños o norteños, hombres o mujeres), cuya condición determina el empleo de un enfoque diferente para cada cuento. Pues cuentos, en el sentido tradicional del término, son los diversos fragmentos de vida de este Imperio: la pretensión de escribir unas nuevas Mil y Una Noches, la omnipresencia del cuentacuentos y su interacción con el oyente/lector, la irónica dedicatoria a H.C. Andersen… Pero cuentos al uso contemporáneo, deudores a un tiempo de Borges y Calvino (“Y las calles vacías” y sobre todo “Acerca de ciudades…” retratan urbes como entes vivos, a la manera de Las ciudades invisibles). Cuentos llenos de ironía y humor, pero también de una desoladora crudeza. Pues, no lo olvidemos, Angélica Gorodischer nos está hablando también del mundo real, del oprobio de la tiranía. Porque Kalpa no deja de ser una desgarrada crónica de los horrores de la sinrazón (léase el tremendo alegato antibelicista que es “Sitio, batalla y victoria de Selimmagud”), la injusta arbitrariedad (“El fin de una dinastía…” narra el zafio proceso de aniquilación y ninguneo de la memoria de un buen emperador) y el horror sin nombre (los usurpadores y los emperadores crueles, léase “Las dos manos”, carecen de nombre, como todo lo que es odiado o temido), con una evidente intencionalidad política (“El estanque” o “«Así es el sur»” sientan cátedra al respecto). No obstante, queda un resquicio para la esperanza: “Retrato del emperador”, que abre Kalpa, está narrado desde la recién recuperada libertad; “«Así es el sur»” muestra la posibilidad de la sociedad civil (y la incompetencia castrense) de cambiar el orden establecido; y “La vieja ruta del incienso” presenta un conato de rebeldía desde la misma cúspide del poder, desde las nuevas generaciones que un día regirán los destinos del Imperio. Hallamos aquí un sistemático estudio del poder en todas sus variantes, desde el gobierno para el bien común hasta la más irracional de las tiranías. Todo ello sin olvidar el papel de la mujer, siempre presente en la obra de Gorodischer y que alcanza con Kalpa un punto culminante. Leer Kalpa imperial es asistir a uno de los grandes momentos de la literatura fantástica escrita en español; pero, más allá de juicios de valor puramente literarios, es emocionarse con el destino de Abderjhalda en “Retrato de una emperatriz”, contemplar desolados la feria de las vanidades que es “Acerca de ciudades…”, reflexionar sobre la estupidez humana en “Sitio, victoria y batalla de Selimmagud” o reir con el bufonesco (en el buen sentido) juego de referencias cinéfilas de “La vieja ruta del incienso”. Es, en suma, una de las experiencias más enriquecedoras a que se puede enfrentar el lector hispanohablante de fantasía. Bienvenido, si aún no has leído este libro formidable; bienvenido de nuevo, si abordas su relectura. No te vas a arrepentir. Juanma Santiago
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