JACK VANCE
MASKE: TAERIA
Una novela rebosante de intriga,
Aventuras en un yermo estelar Jubal Droad, segundo hijo de la casa Droad, viaja a la capital de Taeria con el propósito de abrirse camino en la vida, pero tras su lucha por conseguir una posición en la hermética y clasista sociedad tariota se esconde una firme determinación: vengarse del aristócrata que estuvo a punto de matarlo. Dotada de la indiscutible maestría en la construcción de sociedades exóticas y verosímiles que ha hecho famoso a su autor, Maske: Taeria es una novela sobria y elegante y, al mismo tiempo, un reencuentro con la etapa creativa más gloriosa de Jack Vance.
Una obra breve e intensa de la época de plenitud del maestro de lo exótico. Al ser el segundo hijo de la casa Droad, la tradición glint obliga al joven Jubal Droad a emprender una peregrinación por toda Taeria. Pero un encuentro infortunado con un misterioso noble tariota está a punto de acarrearle fatales consecuencias. En su empeño por vengarse del agresor y desbaratar sus planes, Jubal no dudará en aprovechar todos los recursos que se le pongan al alcance en Taeria, donde será reclutado para una agencia secreta bajo las órdenes de uno de los nobles más poderosos de la capital. Por lo que ha logrado averiguar, su adversario amenaza no sólo su tierra natal, sino toda Taeria e, incluso, todo Maske. Maske: Taeria supone un reencuentro con un maestro de la ciencia ficción en la plenitud de su carrera, con un auténtico narrador nato. Vance nos lleva a Maske, un mundo situado en los confines de ese fabuloso tapiz de culturas que conforma el Dominio Geano, y presenta un grupo de personajes cautivadores de marcada personalidad enfrentados por pasiones extremas. La cultura de Taeria, revestida del exotismo característico de la obra del autor, no es por ello menos verosímil: una sociedad en la que el poder se hereda con el título o se adquiere con dinero. Maske: Taeria es la historia de una lucha titánica, de David contra Goliat, de la justicia contra la injusticia. Intriga, humor y toneladas de sentido de la maravilla en su estado más puro. EL AUTOR Jack Vance nació en 1920. Estudió ingeniería y física en la Universidad de California, y después se dedicó al periodismo. Publicó su primer relato mientras servía en la marina mercante durante la Segunda Guerra Mundial, y su primera novela en 1950. Es un escritor prolífico que ha cultivado tanto la ciencia ficción, como la fantasía y la novela policiaca. Entre los múltiples galardones que ha recibido se cuentan el Hugo, el Nebula, el World Fantasy, el título honorífico de Grand Master y cuatro premios Gigamesh de novela. Más información sobre el autor PRESENTACIÓN En una HispaCon celebrada a finales de los ochenta, Carlos Sáiz Cidoncha dijo que en cualquier país que visitaba, se interesaba por lo que de ciencia ficción se producía allí, y que si en alguna ocasión hubiera un contacto con alguna civilización alienígena, estaría encantado de poder leer las obras de ciencia ficción que ellos produjeran. Bien, creo que lo más parecido que puede existir a un alienígena escribiendo ciencia ficción muy bien podría ser Jack Vance, cuyo corpus literario parece casi un registro enciclopédico de las formas de vida y las culturas, a cuál más extraña, de otras razas y otros mundos. Incluso cuando sus personajes son terrícolas de origen o descendientes de ellos, adquieren un sesgo irreal, de lejanía, de ajenidad, por decirlo de alguna manera: ajenos a todo, empezando por nosotros mismos. Los personajes de Vance tienen unos códigos de conducta propios, basados en una cultura, una religión, una moral, una ética profundamente arraigada. Sus protagonistas rebeldes no lo son nunca por carácter, sino porque se ha quebrantado un determinado código cultural, roto una regla de honor o pisoteado un principio ético (el vengador Kirth Gersen, de la saga Los Príncipes Demonio, más que luchar contra los asesinos de su padre debe descubrir el funcionamiento de diferentes culturas para conseguir su objetivo). Maske: Taeria, la novela que el lector tiene en sus manos, es en este sentido una obra muy representativa de su autor, de este estilo de ciencia ficción que cultiva, que ha inspirado a otros autores, pero que nadie ha sabido imitar ni reproducir. Escrita en los años setenta, época muy fértil en producción y de gran calidad en la trayectoria de Vance (no sólo en la ciencia ficción), ofrece lo que cabe esperar: misterio, acción, viajes, venganzas, todo ello enmarcado en un trasfondo cultural y sociológico minuciosamente detellado que es el que condiciona siempre y en todo momento los actos de todos y cada uno de los personajes; al respecto, nótese que los personajes de Vance (los malos y los buenos) tanto luchan con su fuerza física o de armas, como con su ingenio e inteligencia, y en no pocas ocasiones los enfrentamientos de ingenio a ingenio son mucho más atrayentes que las batallas. Considerada por algunos como «novela menor», cabe preguntarse cómo serán entonces las novelas mayores de Vance. Porque aunque es cierto que la intriga es lo menos notable de la novela (incluso Vance incurre en una contradicción que nos hemos permitido señalar al lector), las peculiaridades de los personajes, la riqueza de los mundos y culturas que visita el protagonista, la agudeza de los diálogos, su fresco humor, el detallismo con que están descritas las culturas, costumbres sociales, de cortesía o de etiqueta, los ritos políticos y religiosos, todo ello cobra tal vigor, que la intriga deviene una mera excusa para un fascinante catálogo de maravillas y extrañezas. Y es que los grandes autores, los creadores de un universo propio regido por unos códigos que se transmiten de novela a novela, demuestran precisamente en estas obras, aparentemente menores, el porqué de su perennidad, el porqué no admiten comparación alguna con ningún otro autor. Donde otros autores simplemente copian o adaptan a otros mundos costumbres de tribus o etnias terrestres sólo conocidas por verdaderos enciclopedistas, Vance imagina, discurre e inventa, jugando limpio con el lector. Quizá por ello, por ese estilo tan personal, expresado en un lenguaje bellamente florido, cultísimo (el que lea a Vance en inglés ya me entenderá), este autor ha demorado más que otras fulgurantes luminarias del género en ganarse el favor de críticos, especialistas e incluso lectores. Esta demora, sin embargo, ha acabado convirtiéndole en el autor veterano en activo más importante y con un nivel de calidad más alto de la ciencia ficción. Vance, discreto como persona a lo largo de su vida, ha dejado que sus obras hablen por él. Y, ¡cómo lo hacen! Juan Carlos Planells
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