GEORGE R.R. MARTIN
CHOQUE DE REYES Canción de hielo y fuego: Libro Segundo La novela río más espectacular jamás escrita Un cometa del color de la sangre hiende el cielo cargado de malos augurios. Y hay razones sobradas para pensar así: los Siete Reinos se ven sacudidos por las luchas intestinas entre los nobles por la sucesión al Trono de Hierro. En la otra orilla del océano, la princesa Daenerys Targaryen conduce a su pueblo de jinetes salvajes a través del desierto. Y en los páramos helados del Norte, más allá del Muro, un ejército implacable avanza impune hacia un territorio asolado por el caos y las guerras fraticidas. George R.R. Martin, con pulso firme y enérgico, nos deleita con un brillante despliegue de personajes, engranando una trama rica, densa y sorprendente. Nos vuelve testigos de luchas fraticidas, intrigas y traiciones palaciegas en una tierra maldita por la guerra, donde fuerzas ocultas se alzan de nuevo y acechan para reinar en las noches del largo invierno que se avecina.
Cuando los reyes chocan… la tierra entera se estremece bajo sus pies. Tras la muerte del rey Robert, su supuesto hijo Joffrey se proclama sucesor del Trono de Hierro, gobernando con crueldad. Pero no es más que un pelele en manos de su madre, la reina regente Cersei, y de sus consejeros. Tyrion Lannister asume el cargo de Mano del Rey y hace valer sus artes de manipulador para defender al rey Joffrey de sus enemigos… y proteger su vida de los supuestos amigos. Los hermanos del rey fallecido dirigen sus ejércitos en una guerra de sucesión que desangra los Siete Reinos, mientras Robb Stark es proclamado Rey en el Norte. Al mismo tiempo, los exploradores de la Guardia de la Noche, desguarnecidos y abandonados de la mano de dioses antiguos y nuevos, se preparan para afrontar una invasión de proporciones terroríficas. Choque de reyes, segundo volumen de Canción de hielo y fuego y premio Locus de fantasía 1999, narra con vigor y rara intensidad los terribles acontecimientos que sacuden dramáticamente los Siete Reinos. Martin utiliza el formato de la fantasía y el folletín, deliciosamente subvertidos, y retrata la esencia y las debilidades que guían al ser humano por el sendero del miedo y la destrucción. La traición, el incesto, la rebelión, el ansia de poder y la sed de venganza… todo tiene cabida en un libro tan poderoso e hipnótico como espectacular. Una narración apasionante cuyo interés e intensidad crecen a cada nueva entrega. EL AUTOR George R.R. Martin nació en 1948 en Bayonne (Nueva Jersey). Se licenció en periodismo en 1970 y publicó su primera novela, Muerte de la luz, en 1977. Tras una carrera deslumbrante como escritor de ciencia ficción, terror y fantasía, pasó a ejercer de asesor y guionista en series como En los límites de la realidad y La bella y la bestia, que lo mantuvieron diez años apartado del género. En la actualidad, Martin es uno de los autores de mayor éxito de Estados Unidos con esta Canción de hielo y fuego que presentamos al lector, todos y cada uno de cuyos volúmenes aparecidos han sido galardonados con el premio Locus a la mejor novela de fantasía del año. Más información sobre el autor PRESENTACIÓN George R.R. Martin lo ha conseguido. Tras unos prometedores comienzos con novelas como Muerte de la luz o Sueño del Fevre, su carrera conoció un eclipse por el fracaso comercial de Armageddon Rag, un ajuste de cuentas con los años sesenta a ritmo de rock’n’roll. Reciclado en guionista de series de televisión y coordinador de las antologías colectivas Wild Cards, Martin parecía perdido para la literatura fantástica, demasiado ocupado en ganarse el pan como para intentar seducir de nuevo a un mercado que había rechazado sus obras más refinadas. Pero los primeros volúmenes de la Canción de hielo y fuego lo cambiaron todo. En ellos, Martin vuelve al fantástico para vengarse: por un lado, suponen la cima creativa de un autor cuya valía nunca fue puesta en duda; por otro, han atraído por fin a ese público masivo que hasta ahora se mostraba esquivo. Libro a libro, la Canción de hielo y fuego ha ido reuniendo a una enorme cantidad de seguidores que devoran cada nueva entrega y amenizan la espera de las siguientes releyendo las anteriores, debatiendo en foros de Internet los más oscuros acontecimientos de la serie e interpretando las pistas más vagas con las que Martin ha ido sembrando sus tramas. La Canción de hielo y fuego amenaza incluso, a decir de sus más fervientes admiradores, con desbancar a El Señor de los Anillos de su podio de mejor obra fantástica de todos los tiempos (lo que constituye una evidente exageración, pero refleja los extremos de entusiasmo a los que conduce Martin). Todo un éxito de crítica y ventas, conseguido tras décadas en el oficio. Y sin embargo, en apariencia la Canción de hielo y fuego no se diferencia demasiado de otras sagas épicas interminables: con el mismo escenario pseudomedieval y mágico, el mismo argumento enrevesado con personajes que vagan de un lado para otro, y el mismo conflicto cosmológico entre la luz y las tinieblas. Todo esto es cierto, y sin embargo, quien lo afirme evidentemente no ha leído la serie. El mundo que Martin despliega ante nuestros ojos hunde sus raíces en referencias históricas: Poniente es una imagen especular de Gran Bretaña, y las principales familias, los Stark y los Lannister, remedan a los York y los Lancaster de la Guerra de las Rosas; la perdida Valyria, medio Roma, medio Atlántida; las oleadas de antepasados que hacen las veces de celtas, sajones y normandos; los jinetes de las estepas que recuerdan a los mongoles, los guerreros de las Islas de Hierro a los vikingos… Pronto descubrimos otra interesante característica: que, al contrario que en las series de la estela de Tolkien, en la Canción de hielo y fuego la magia no está desapareciendo, sino que está regresando, tras un largo hiato llamado verano y acompañando a la llegada del temido invierno que resuena en el lema de los Stark. Además, Martin introduce una apreciable ambigüedad moral. Ciertamente, al comienzo de la partida hay personajes más y menos agradables, y motivos más y menos nobles para actuar. Pero a lo largo de la serie veremos que rara vez los mejores personajes llegan a convertirse en héroes, que los más perversos pueden causarnos tanta o más simpatía, y que ni la astucia ni la nobleza, ni los ejércitos ni la magia son suficientes para asegurar que un jugador del juego de tronos no será barrido del tablero a las primeras de cambio. La principal herramienta con la que Martin opera estos cambios de rumbo, y la base de la capacidad de entretenimiento y sorpresa de su Canción de hielo y fuego, es la narración desde sucesivos puntos de vista de personajes concretos. En cada volumen contamos con un grupo de personajes cuyas peripecias seguiremos a través de un narrador en tercera persona pero colocado sobre el hombro de cada uno, sin atisbos de omnisciencia. Cada capítulo, presidido por el nombre del personaje al que sigue, nos proporciona más información sobre lo que va pasando, pero al mismo tiempo nos ciega temporalmente ante las otras tramas. Al contrario que en los best-sellers al uso, este cambio constante de punto de vista (que siempre hace que lamentemos cuando acaba uno, para vernos absorbidos rápidamente por el siguiente) no provoca una multiplicación de las páginas al reiterar acontecimientos, sino que progresa a lo largo del tiempo, de forma que algunos de los grandes sucesos de la serie se presencian de refilón (la ejecución de cierto protagonista al final de Juego de tronos), o directamente se refieren de forma elíptica (algunas de las grandes batallas de este Choque de reyes… pero no todas). Amplia, ambiciosa, bien narrada y absolutamente adictiva, el único pero que se le puede poner a la serie a día de hoy es su condición de obra sin terminar. Comenzada en 1996, no está previsto que Martin la termine hasta dentro de otros cuatro o cinco años. El autor, además, se enfrenta al desafío de competir no sólo consigo mismo, haciendo el argumento cada vez más interesante, sino con las expectativas de sus activos lectores, que en los foros de Internet parecen haber previsto cada posible desarrollo y cada desenlace de cada trama en los tres volúmenes siguientes. No obstante, a los que estamos rendidos ante la pericia de Martin esto no nos importa demasiado. Sólo deseamos una cosa: tener pronto en nuestras manos el siguiente volumen. Luis G. Prado
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