FREDRIC BROWN
VEN Y ENLOQUECE, Y OTROS CUENTOS DE MARCIANOS

La ciencia ficción completa de
Fredric Brown:

1. Ven y enloquece, y otros cuentos de marcianos
2. Luna de miel en el infierno, y otros cuentos de marcianos
3. Universo de locos, y otras novelas de marcianos
4. El granuja espacial, y otras novelas de marcianos

La tremenda eficacia narrativa de Fredric Brown, un escritor que se curtió en el mercado de las revistas pulp americanas de ciencia ficción y policíacas, y la complicidad instantánea que logra establecer una y otra vez con sus lectores, lo convirtieron en uno de los escritores más populares de su época. Pero si su recuerdo perdura hasta hoy entre todos los que lo han leído es porque supo aportar, a ambos géneros, una visión honesta, sarcástica y deliciosamente pragmática de la vida, al tiempo que abrazaba con respeto las convenciones de la literatura popular.

Nos enorgullece presentar al lector de habla castellana la primera recopilación sistemática y cronológica de la ciencia ficción de Fredric Brown. En este primer volumen se recogen los relatos que publicó originalmente entre 1941 y 1949.

«Fredric Brown es uno de los autores de ciencia ficción más divertidos que hayan existido nunca. Sin excepción, todos sus cuentos son originales, seductores y graciosísimos.»

Connie Willis


Ven, y enloquece, leyendo los relatos de un maestro de la ciencia ficción.

Un ratón astronauta que habla como un científico loco, una linotipia inteligente y ligeramente neurótica, errores tipográficos en el Libro del Cielo, visitantes extraterrestres del más diverso pelaje, mensajes imposibles, constelaciones que cambian de configuración, paradojas temporales, misterios en los que el detective debe averiguar si el asesino es él mismo... A veces, el ser humano resulta absurdo, y no hay mejor forma de demostrarlo que enfrentarlo a problemas igual de absurdos. Cuentos cargados de ironía y frescura, sorprendentes y audaces, que han servido de modelo para varias generaciones de escritores.

A lo largo de su prolífica carrera, Fredric Brown cultivó casi todas las temáticas de la ciencia ficción e incluso llegó a inventarse algunas de ellas. Con apenas dos pinceladas precisas dotaba a sus personajes de una gran profundidad y los sumergía en tramas divertidas, frenéticas y delirantes. En estos relatos se trasluce la mirada comprensiva del autor ante la miríada de debilidades y contradicciones humanas. Su versatilidad se hace patente en la maestría con que arranca la carcajada, induce a la reflexión o hace que un sudor frío recorra nuestro espinazo, y en el placer que, una y otra vez, produce la lectura de sus narraciones.

Los primeros relatos con los que Brown se ganó la reputación de narrador nato.


EL AUTOR

Fredric Brown (1906–1972) nació en Cincinnati (Ohio, EE.UU.) y se licenció en periodismo. En 1937 aparecen sus primeros relatos policíacos, y debuta en la ciencia ficción en 1941. Su primera novela, La trampa fabulosa, que le valió el premio Edgar, precedió a Universo de locos. Maestro del relato breve y precursor de muchos temas de la CF actual, su estilo aúna la seducción de la literatura popular con una mirada fascinante, descarnada y encantadoramente sarcástica, que refleja un conocimiento profundo de la naturaleza humana. Su delicada salud, agravada por problemas con el alcohol, lo llevó a trasladarse a Nuevo México y después a California, donde colaboró como guionista televisivo.

Más información sobre el autor


PRESENTACIÓN

Era un tipo menudo y reservado que se ganaba la vida como linotipista (véase “Etaoin Shrdlu”) en Wisconsin antes de convertirse en escritor profesional; bebía demasiado, igual que prácticamente todos los escritores (y muchas escritoras) de su tiempo, y se enfrentaba al bloqueo del escritor viajando en autobuses de la Greyhound por todo el continente durante un par de semanas: se sentaba en la última fila y, mientras las sombras y los paisajes nocturnos pasaban etílicamente junto a él, su subconsciente se desbocaba. Se ofreció a enseñarle a uno de sus dos hijos todo lo que sabía sobre el oficio de escribir ficción, a darle un curso completo y exclusivo. Su hijo rehusó. (Una sabia decisión.) En la época en la que se publicó Universo de locos, esa gran novela sarcástica sobre los fans, le comentó a Phil Klass: «Nos están invadiendo, Phil. Los fans quieren entrar en el negocio, quieren escribir y editar; nos arrollarán y se harán los dueños de todo en menos de veinte años. No podremos hacer nada para evitarlo». Era el año 1948. Universo de locos, en efecto, mete a su protagonista en medio de las estructuradas fantasías de los aficionados a la ciencia ficción y lo pasea por un escenario con extraterrestres y un montón de problemas. ¡Eso sí que es proyectar fantasías! Y sin embargo, Brown era un tipo afable y discreto, se mantenía generalmente apartado de convenciones y ajetreo social, y no tenía mucha relación con nadie aparte del grupo de escritores de Milwaukee del que había surgido, y más tarde, con unos cuantos expatriados a México como Mack Reynolds, con quien colaboró de vez en cuando. No era exactamente un ermitaño, pero sí un iconoclasta y uno de los pocos escritores destacados de ciencia ficción sobre los que se conocen pocos detalles personales.

Unos pocos detalles curiosos sobre Fred Brown (1906-1972): sigue siendo, posiblemente, el único escritor que puedo recordar que alcanzó igual relevancia en misterio y en ciencia ficción. Muchos autores de ciencia ficción han escrito obras de misterio (empezando por Isaac Asimov y Harry Harrison) y muchos autores de misterio han escrito ciencia ficción (Bill Pronzini, Larry Block, Donald E. Westlake, Evan Hunter), pero su reputación, sus logros más significativos y el reconocimiento que han alcanzado pertenecen claramente a uno u otro campo. Brown es la excepción. Su primera novela, La trampa fabulosa, le valió el primer premio Edgar (1947) a la mejor novela de misterio de un debutante, y publicó más de una docena del mismo género, algunas muy conocidas. Al mismo tiempo, Universo de locos, “Arena” y Marciano, vete a casa (que conoció una mala adaptación al cine hace unos años) son historias de ciencia ficción importantes. Brown publicó más cuentos que se hicieron famosos además de “Arena”: “Las ondulaciones”, una versión corta de Marciano, vete a casa; “Placet me complace”, “Carta a un fénix”, etc. Y se lo considera generalmente el mejor escritor de ultracortos de toda la historia de la ciencia ficción; su dominio de la técnica del esbozo era absoluto, y hay relatos brevísimos como “El arma” o “Solipsismo” cuyos argumentos y desenlaces parece conocer cualquiera, tanto si puede identificar al autor como si no. (El más famoso, por supuesto, es aquel relato de doscientas palabras en el que un nuevo ordenador se enfrenta a la pregunta de si existe Dios con un relámpago que funde el interruptor y la frase «Ahora sí». Para confirmar mi afirmación anterior, no recuerdo el título, aunque, naturalmente, está en uno de estos tomos; pero no me hace falta buscarlo en el índice para decir alto y claro que lo he recordado durante más de cuarenta años. Ese relato y “El arma” son probablemente los dos mejores relatos «de advertencia» que ha dado la ciencia ficción.) (Un paréntesis detrás de otro: su título es “Respuesta”.)

Un hecho particularmente notable e interesante es que Brown era tan hábil y prominente en ambos géneros que resulta imposible determinar cuál de ellos fue su género principal; sólo esto hace que su obra y su contribución sean probablemente irrepetibles y desde luego inconmesurables. Como ha ocurrido con casi todos los autores de ciencia ficción de su generación, exceptuando a los cinco o diez más famosos, sus obras han dejado de editarse casi por completo en las últimas décadas; de vez en cuando, sus cuentos cortos siguen apareciendo en antologías (muy en particular en los veinticinco volúmenes de Great SF Stories 1939-1963 que Greenberg y Asimov seleccionaron entre 1979 y 1992), pero sus novelas no han visto la luz en mucho tiempo (Bantam publicó Universo de locos a finales de los años setenta, y Baen, Marciano, vete a casa en 1992, pero no ha vuelto a aparecer nada desde entonces, ni lo hizo entre los setenta y la reedición de Baen). A mediados de los años noventa se llevó al cine Marciano, vete a casa, sin ningún acierto, en una versión en la que el tratamiento amargo y casi brutal de su premisa absurda se pierde completamente (convirtiendo la historia en una patochada), y un número increíble de sus relatos breves han sido servido de inspiración para cortos y trabajos estudiantiles en otros países. Los conceptos de Brown tal vez sean demasiado sardónicos y despersonalizados para permitir su dramatización, pero esta consideración no ha impedido que su obra ejerza siempre un atractivo irresistible entre los directores de cine y guionistas jóvenes.

Como casi todos los autores satíricos, Brown era profundamente cínico y carecía de fe en la humanidad y en su potencial; esta creencia se refleja en casi toda su obra, desde “El salón de los espejos” a “Luna de miel en el Infierno” o “El arma” (“Carta a un fénix” es una excepción; en ese relato de Astounding de 1949 sostiene que, aunque la humanidad no tiene remedio, tampoco es posible contenerla, un poco como las cucarachas cósmicas de Phil Klass en Of Men and Monsters), y puede identificarse en su versión más pura y aterradora en “Ven y enloquece”, un cuento de 1949 en el que un paciente de un psiquiátrico, que podría haber sido Napoleón en una existencia previa, es torturado por sueños y ataques que muestran lo paradójico de esa posibilidad; el debate termina con el narrador diciendo lo siguiente: «No importa. ¿No lo entendéis? ¡Nada importa!». Si semejantes frases no tuvieron demasiado sentido para mí cuando un amigo me hizo leer el relato en 1952, ahora, desde luego, sí que lo tienen.

¿Tiene sentido la carrera de Brown? Profeta del absurdo, sufrió un grave ataque al corazón a principios de la década de 1960, dejó de publicar tras su pequeña colaboración con Carl Onspaugh en 1965 y se sumió en el silencio en Taos (Nuevo México); el silencio de un exiliado, pero carente de malicia. Como ocurre con el resto de aquellos autores, su obra permanece aún por redescubrir; los valientes y nobles miembros de la NESFA han hecho lo que han podido; a partir de ahora es responsabilidad vuestra. Si nada importa, entonces todo importa. “El arma” nos da esa lección, dura y rigurosa, una lección más allá de la arena, que deja a un lado los marcianos y se ocupa de ese corazón extinguido en el polvo.

Barry N. Malzberg
Nueva Jersey, abril de 1999


NOTA A LA EDICIÓN ESPAÑOLA

Ven y enloquece, y otros cuentos de marcianos y Luna de miel en el Infierno, y otros cuentos de marcianos son los dos primeros volúmenes de la ciencia ficción completa de Fredric Brown, a los que añadiremos más adelante Universo de locos, y otras novelas de marcianos y Vagabundo del espacio, y otras novelas de marcianos.

La edición original (From These Ashes) fue publicada por NESFA Press. La New England Science Fiction Association articula las actividades del fandom de Massachusetts: organiza reuniones y convenciones, convoca los premios Skylark y Jack Gaughan, elabora listados de lecturas recomendadas, edita el fanzine Instant Message y publica numerosos libros de ensayo y ficción. Para mayor información se puede consultar su página web oficial: http://www.nesfa.org.

From These Ashes fue preparada por Ben Yalow con el propósito de agrupar todos los relatos de ciencia ficción de Fredric Brown. Los criterios de la selección fueron los siguientes: en primer lugar, contiene todos los cuentos que el autor incluyó en las recopilaciones de ciencia ficción aparecidas a lo largo de su carrera (independientemente de que, en algunos casos, la adscripción genérica no estuviera clara); y en segundo lugar, los relatos aparecidos en revistas de ciencia ficción que no se habían reeditado en aquellas. Todo este material se presenta por orden cronológico de su primera edición y, en el caso de los relatos del primer grupo, si existen variantes de título o correcciones de contenido, se considera edición preferente la aparecida en las recopilaciones.

Así pues, From These Ashes ofrece bastantes garantías de incluir la totalidad de los relatos de ciencia ficción que publicó Fredric Brown, pero eso no significa que recoja todos sus cuentos fantásticos. Brown cultivó el policíaco con tanta o más asiduidad que la ciencia ficción, y cabría investigar entre el material publicado originalmente en las revistas de este otro género para localizar aquellos relatos que contienen al mismo tiempo elementos fantásticos.

Como complemento de la edición original, hemos confeccionado un apéndice bibliográfico. Para su elaboración, han resultado especialmente útiles la base de datos de la revista estadounidense Locus (http://www.locusmag.com/index/s103.html), el “Index to Science Fiction Anthologies and Collections, Combined Edition”, de William G. Contento (http://www.contento.best.vwb.net), y “Fredric Brown. An Index to His Writings That Have Been Published in English”, de Frank Paccassi. También queremos hacer constar nuestro agradecimiento a Josep Ors, Frank Paccassi, Luis Pestarini, Juan Carlos Planells, José Carlos Somoza y Ben Yalow por su ayuda. Este trabajo ha permitido localizar y corregir algunas discrepancias en la ordenación original de los relatos.


Ficha técnica:
Fredric Brown, Ven y enloquece, y otros cuentos de marcianos (From These Ashes, 2000)
Ciencia ficción completa/1
Gigamesh Ficción, núm. 29
Colección dirigida por Alejo Cuervo
Traducción de Núria Gres y Máximo Miguel
Prólogo de Barry N. Malzberg
Ilustración de portada de Juan Miguel Aguilera
ISBN 978–84–96208–03–2
P.V.P. 16,95 €
480 págs.