RODOLFO MARTÍNEZ
EL SUEÑO DEL REY ROJO

La respuesta asturiana a la novela ciberpunk

Un hacker minusválido, una investigadora despechada y una IA enamorada enfrentados a la conspiración definitiva

Entre las pertenencias sin valor de un cadáver anónimo se halla un disco con fragmentos de un patrón para crear una inteligencia artificial, el mismo que usó Álex para recrear a su difunto compañero Lúrquer poco antes de que se suicidara. Mientras Álex y Andrea ahondan en el misterio, un personaje enigmático ultima los preparativos de un plan que lo convertirá en dueño y señor de la red... y de algo más inesperado y terrible.

El sueño del Rey Rojo es la novela más reciente y satisfactoria del asturiano Rodolfo Martínez, quien hace gala en ella de todo su talento. Deudor del mejor género negro, con personajes descarnados y un misterio encapsulado a la manera de una matriushka, encadena una increíble sucesión de imágenes alucinantes en una trama vigorosa manejada con la madurez y soltura de un narrador consumado.

«Ciencia ficción de calidad, con personajes creíbles y una trama compleja y apasionante. Sin lugar a dudas es su mejor novela.»
José Luis Rendueles


Una investigación que prueba ser cada vez más peligrosa... e imposible de abandonar.

Andrea acude a casa de Álex con un disco magnético hallado junto al cadáver de un hombre de cuya existencia no existe registro. Álex reconoce fragmentos del código con el que programó la IA que recrea la personalidad del desaparecido Lúrquer, antiguo amante de Andrea y compañero de fechorías de ambos. Álex aprovecha la investigación para vengarse en la IA de las afrentas del Lúrquer original, sojuzgándolo a su voluntad e intentando ganar la atención de la chica. Pero a medida que intentan desmadejar una trama cada vez más enrevesada, aparecen indicios que apuntan a algo o alguien (¿criminal o demiurgo?, ¿real o virtual?) tan ominoso como letal que está jugando con ellos como un maestro titiritero.

Rodolfo Martínez es uno de los valores más destacados dentro del panorama de la ciencia ficción española. Su apuesta valiente por el mestizaje de géneros, y su respeto y amor por cada una de las influencias que acoge en sus obras lo han llevado a obtener algunos de los premios nacionales más importantes en el ámbito de la ciencia ficción, así como un amplio reconocimiento internacional. Desde los inicios de su carrera en los ochenta a su cada vez más ambiciosa producción, Rudy ha demostrado la valía y el afán de superación de los mejores escritores de casta.

Un espectacular salto cualitativo en la carrera de uno de nuestros mejores talentos.


EL AUTOR

Rodolfo Martínez (Candás, 1965) reside en Gijón y compagina la programación con su carrera literaria. Ganador de los premios UPV, Beca Pepsi e Ignotus, se caracteriza por la solidez de sus personajes y la garra con que aborda las tramas, en las que abraza sin temor temas tan personales como ambiciosos. Ha publicado, entre otras, las novelas La sonrisa del gato (Miraguano, 1995), Tierra de nadie: Jormungand (Nova CF, 1996), El abismo te devuelve la mirada (Tempore, 1999) y Sherlock Holmes y la sabiduría de los muertos (Bibliópolis, 2004). Obtuvo el premio Minotauro del 2005 con Los sicarios del cielo.

Más información sobre el autor


PRESENTACIÓN

Hay varias formas de acercarse a una obra a la hora de plantearse su prólogo, y una de ellas, quizá la más evidente, es la de cómo ha llegado el lector a tenerla en sus manos (sí; ya sé que es porque el autor la ha escrito y alguien la ha comprado, pero uno se planteaba humildemente ir un poco más allá).

De una novela como esta se pueden decir muchas cosas. Algunas antes de haberla leído; otras, después. Y tal vez el prologo sea el lugar adecuado para las que pueden decirse antes sin poner en peligro el misterio o el deleite del descubrimiento en la lectura. Siempre he odiado esos prólogos que te revientan una parte de lo que viene a continuación, en lugar de intrigarte sobre lo que vas a leer o hacerte pensar después de haberlo leído. Supongo que el prólogo perfecto es el que te hace dejar su lectura a la mitad para saltar ansiosamente sobre el texto (espero que este no sea uno de esos).

Vamos a empezar, pues, por el principio: El sueño del Rey Rojo es una novela de ciencia ficción escrita por un autor español llamado Rodolfo Martínez. Supongo que habrán puesto una foto suya por algún sitio. Se trata de un autor voluntariamente fiel al género, con una obra extensa que abarca algunos (bueno, muchos; tampoco vamos a ser excesivamente amables) años de trabajo, numerosos lectores, bastantes seguidores y un montón de títulos publicados. Sin duda, algunas de sus novelas de ciencia ficción o fantasía ocuparían en una encuesta los primeros lugares entre las obras más conocidas del género en España, y raro es el año en que su nombre no suena como finalista en uno o varios premios y en más de una categoría (es también autor de numerosos artículos, de ensayos y de no pocos relatos). Es, en fin, un escritor conocido y habitual en un género pujante.

Hubo un tiempo en que las cosas no eran así, y algunos lo recordamos todavía. Hubo un tiempo de una CF acomplejada que debía usar seudónimos de sonido anglosajón y personajes y lugares que sonaran por el estilo para que pudieran ser publicados y leídos en España. De hecho, hubo un tiempo en que esto era estrictamente necesario tanto por exigencias de los timoratos editores de aquel entonces como por la propia actitud despectiva de un público que soltaba en las estanterías como si quemara cualquier publicación de género fantástico que sonara remotamente a cosa escrita por los nativos...

El pensamiento, afortunadamente, ha cambiado. Hoy la ciencia ficción escrita por autores españoles no sólo ha dejado atrás vicios y maneras nacidas de aquel complejo, sino que ofrece un panorama de renovación de planteamientos y búsqueda de nuevas vías seguido no sólo por un publico propio, sino con cuidadosa atención más allá de nuestras fronteras. Pues bien; para generar este cambio han sido necesarias muchas obras aceptables, algunas buenas y un puñado de ellas francamente buenas, y Martínez ha escrito unas cuantas de las últimas, generando además una actitud que el lector encontrará perfectamente plasmada en esta última novela: Una de las cosas magníficas que sentimos al leer El sueño del Rey Rojo es que es una novela de CF de un autor español y, al mismo tiempo, que esto nos da exactamente igual como lectores porque sobre todo es aquello que verdaderamente debe ser, una buena novela. Y esto, que es una forma exacta de definirla, es también uno de los rasgos distintivos de la obra de Rodolfo Martínez. No necesita excusas, ni disfrazarse de esto o parecerse a aquello. Es lo que es por sí misma, y de pronto uno se da cuenta, al cabo de los años, de que ha sido así desde un principio, probablemente desde que leyó algo suyo por primera vez.

La obra de Martínez es amplia, variada y compleja. Tiene sus raíces en la abundancia de lecturas; en múltiples influencias cruzadas y marcos de referencia distintos; en un interés desmedido por el cómic, la música, el cine y el teatro.

Es también, en muchos aspectos, renovadora, pero como decían los educadores victorianos, solo es posible renovar con conocimiento aquello que se conoce en profundidad, y así resulta deudora tanto de los clásicos del género —el lector que también los conozca bien hallará sin duda sus querencias entre líneas— como de un respetable conocimiento de la literatura y de los clásicos en general. Quizá el lector particularmente sensible detecte en la preferencia por tramas urdidas alrededor de un crimen o un misterio las influencias de la literatura del XIX (no olvidemos que estamos nada menos que ante el autor de varias novelas de Sherlock Holmes). No escaparán tampoco al observador atento, tanto en ésta como en otras obras suyas, las señales dejadas por ese componente tantas veces olvidado como esencial para forjar una carrera literaria llamado Cultura. Y hay algo del espíritu de los clásicos de la edad de oro de la ciencia ficción en la tecnofilia declarada de sus personajes y en la casi ostentosa facilidad con que se mueven en entornos artificiales y altamente tecnológicos en sus cotidianas vidas.

El sueño del Rey Rojo reúne, en buena medida, muchos de los rasgos diferenciales de la obra del autor, desde el planteamiento de personajes con obsesiones y problemas tan reconocibles por el lector que podrían ser cualquiera de sus amigos o él mismo, hasta la cuidadosa construcción de una trama en forma de investigación que guía al lector y a los personajes por paisajes y situaciones tan desconcertantes como próximos, tan inesperados como familiares una vez planteados. Y como vehículo, a veces como un personaje más y otras como trasfondo cuidadosamente planificado, una tecnología coherente y casi cercana, a veces sólo ligeramente adelantada a los límites de la técnica actual y otras tan sorprendentemente lógica que uno se plantea que si alguna vez alguien decide construir un entorno tan sofisticado y posee los medios necesarios para hacerlo no va a tener más remedio que, en efecto, construirlo así.

Hay algo más que sería interesante apuntar ahora, justo antes de que el lector inicie la aventura de la novela, y tiene que ver con el estilo. Unos párrafos más arriba comentaba la especial relación del autor con algunas obras literarias, y una muy especial y estrecha con el personaje de Sherlock Holmes y su autor, al que es capaz de sustituir —no imitar, ni copiar, ni siquiera homenajear, sino sustituir— con absoluta limpieza.

Pues bien; este es el punto de partida perfecto para hacer una última reflexión. Porque como Conan Doyle, y en buena medida también a contracorriente de su tiempo, Martínez utiliza en estos tenebrosos tiempos de cultismo y prosopopeya el afilado bisturí de la palabra exacta en el lugar adecuado. Con una precisión y una aparente sencillez que exigen mucho más esfuerzo que el habitual recurso de utilizar adjetivos sin control, logra expresar en cada momento lo que cada uno de los personajes ve y siente, situando al lector en el lugar y estado de animo buscados, arrancándole los pedazos necesarios sin que este haya sido consciente apenas de cómo han acabado por llevarle a ese lugar desconocido y misterioso de su propia vida en el que ha entrado leyendo una novela.

Javier Cuevas

Mil doscientas nueve palabras hablando bien de este tío. Necesito un whisky.


Ficha técnica:
Rodolfo Martínez, El sueño del Rey Rojo (2004)
Gigamesh Ficción, núm. 31
Colección dirigida por Alejo Cuervo
Prólogo de Javier Cuevas
Ilustración de portada de Juan Miguel Aguilera
ISBN 978–84–96208–05–6
P.V.P. 14,95 €
224 págs.