DAVID GEMMELL
LAS PRIMERAS CRÓNICAS

El origen de la Leyenda

La sangrienta y conmovedora historia de Drenai continúa con la presentación de un mito: Druss el Hachero

Entre las aspiraciones de un joven leñador de las montañas de Drenai no se contaba emprender la vida del guerrero ni vivir entregado a la violencia. Pero cuando una banda de saqueadores destruye su poblado y rapta a su mujer, una antigua maldición familiar resurge... y nace una leyenda, pues Druss empuña por vez primera a Snaga, el hacha funesta que perteneciera a Bardan el Asesino.

Las primeras crónicas es la primera de las novelas del ciclo de Drenai dedicadas a Druss, uno de los personajes más memorables que han surgido de la pluma de David Gemmell, y una de las razones por las que se lo considera el cultivador más destacado de la fantasía heroica en Inglaterra.

«Gemmell maneja hábilmente las emociones del lector. Una fantasía redonda, a menudo apasionante, que dejará huella.
Locus


Un héroe que afronta su destino con la desbordante vitalidad de un terremoto.

Cuando un grupo esclavista secuestra a Rowena, el leñador Druss se convierte a su pesar en Druss el Hachero. En compañía de Shadak, el cazador de hombres, del poeta Sieben y del arquero Eskodas, emprende un periplo que lo lleva desde las montañas de Drenai a las arenas de Mashrapur, donde aprende las artes del combate, y más tarde a Ventria a luchar en la guerra de reconquista del emperador Gorben. Pero el imperio es inmenso; los obstáculos, innumerables; y los amigos de hoy pueden ser enemigos en el futuro. Aunque la tarea no está al alcance de cualquiera, Druss no es un hombre corriente y sigue decidido a reencontrarse con Rowena aunque para ello deba descender al mismísimo infierno.

David Gemmell es uno de los más firmes valores de la fantasía inglesa contemporánea. Sus obras rehúyen la banalidad para recrear un mundo rudo, sórdido y muchas veces cruel, donde los personajes se ven obligados a enfrentarse a situaciones extremas que cuestionan los límites de su humanidad. Narrador brillante y amante del detalle, Gemmell evita la retórica hueca y las descripciones innecesarias, pero no escatima recursos en hacer sentir al lector el horror de la guerra, la impotencia de los débiles y la fragilidad e incoherencia inherentes al ser humano.

Cuarto título del ciclo de Drenai, con el que Gemmell ha revitalizado el género.


EL AUTOR

David Gemmell (1948-2006) nació en Londres. Tras ser expulsado de la escuela a los dieciséis años, su físico imponente le permitió ganar un sobresueldo como portero en diversos clubes del Soho. Trabajó también como periodista para el London Daily Mail, Daily Mirror y Daily Express. Su primera novela, Leyenda (presentada en castellano junto a la totalidad del ciclo de Drenai), se publicó en 1984 y constituyó un éxito de ventas que le permitió profesionalizarse de inmediato. En los más de veinte años de carrera se mostró como un autor prolífico que dotaba a su obra de un tono rudo y amargo no muy común en la fantasía.

Más información sobre el autor


PRESENTACIÓN

Sabe, oh príncipe...

Ningún aficionado a la fantasía heroica desconoce esas palabras. Mucho tiempo ha pasado desde que fueron escritas por primera vez, pero no han perdido un ápice de su poder evocador. Cuando Robert E. Howard las usó para introducir las aventuras de su héroe cimmerio, sentó las bases de un modelo de fantasía que, aun con altibajos, sigue vivo en el presente: el de espada y brujería.

El modelo de la fantasía heroica puede parecer limitado —y llega a serlo, de hecho, en manos de autores poco hábiles—, pero es la máxima expresión del carácter aventurero del género. La fantasía heroica está protagonizada por personajes que se hacen un lugar en el mundo a base de sangre y acero; un mundo que no es muy distinto del nuestro, cuyos habitantes se mueven por los mismos intereses y deseos. Nunca falta un poco de magia para aderezar el conjunto pero, en general, el sello distintivo de la buena fantasía heroica es su ancla en la realidad: resulta difícil identificarse con un personaje de una especie no humana destinado, quiera o no, a ser emperador supremo de todas las cosas, que de vez en cuando sufre conflictos existenciales y que puede chasquear los dedos y conjurar demonios que hacen el trabajo sucio por él. Sus aventuras pueden ser interesantes, pero siempre son ajenas.

Y sin embargo, el género fue cayendo en esos excesos, en un más difícil todavía que lo alejó de sus orígenes y que olvidó que un héroe sólo es interesante cuando podemos ponernos en su lugar; cuando podemos pensar que, si se diera el caso y lo permitiesen las circunstancias, o si hubiésemos nacido en el lugar y el momento histórico adecuados, podríamos actuar de esa forma y conseguir los mismos resultados. ¿Quién no ha fantaseado alguna vez con la idea de abrirse camino a punta de espada y pisotear los enjoyados tronos de la Tierra?

Los héroes de Gemmell son seres humanos. Se ganan la vida, luchan, aman, tienen amigos, se crean enemigos y, en general, actúan como seres humanos. Incluso los elementos sobrenaturales —cuando los hay; ni siquiera aparecen en todas las historias— intervienen de una forma no muy diferente de una tecnología lo suficientemente avanzada, lo que daría pie a algunas cábalas interesantes, si tenemos en cuenta que el mundo de Drenai está basado en la propia Tierra después de unos cuantos milenios de deriva continental. El efecto se refuerza por la ausencia de maniqueísmo en los personajes: no hay buenos o malos de una pieza; el comportamiento de cada personaje depende de su cultura, sus circunstancias, su nivel moral y su sentido del honor, o la ausencia de éste. Como ha ocurrido en todas las épocas.

Hay otro elemento interesante que contribuye a aumentar la sensación de realismo en las novelas de Drenai: Gemmell sabe algo de historia, y no tiene inconveniente alguno en reciclar referencias —siempre bien encajadas en el contexto de su narración—, así que no es raro que nos parezca verosímil algo que, de hecho, ha ocurrido en realidad, o es una extrapolación fantástica de elementos reales. Como ya hizo Howard en su momento, las culturas que pueblan el mundo de Drenai están basadas en otras existentes, contemporáneas o históricas, y cuando Gemmell reinventa a Calígula, reescribe la defensa de las Termópilas o narra a su manera la unificación de las tribus mongolas bajo el mando de Gengis Jan, lo que consigue es que el entorno en el que se mueven sus personajes sea más creíble. La utilización de elementos dramáticos o humorísticos en los momentos adecuados, de la forma en que suceden normalmente en la vida real, pone la guinda al pastel.

La serie de novelas de Druss reúne todos esos factores. Druss comparte las características físicas con la mayoría de los héroes bárbaros, pero a diferencia de ellos, sus orígenes y su evolución son típicamente gemmellianas. Es un héroe obligado por las circunstancias, y una y otra vez intenta abandonar la vida guerrera, aunque en el fondo llega a apreciarla. A diferencia de Waylander, que sólo quería vivir en paz y purgar sus culpas, Druss emprende sus andanzas con la conciencia tranquila y deseos legítimos de recuperar o defender lo que es suyo o, simplemente, hacer lo que es correcto, de acuerdo a un código de caballería que adopta en su juventud. Lo cual no le impide aficionarse a ese estilo de vida y aceptar con cierta resignación —y bastante fastidio, a veces— su papel heroico.

Poco más se puede añadir a esta presentación, pues lo verdaderamente interesante de las aventuras de Druss debe descubrirlo el lector por sí mismo. De modo que, sin más preámbulos:

Sabe, oh príncipe, que en los años que siguieron a la caída de las civilizaciones y la vuelta a la barbarie, nació en las tierras de Drenai un leñador, hijo de un carpintero y nieto de un asesino, que cambió el hacha de talar árboles por la de segar vidas, ayudó a levantar imperios y a derrumbarlos, visitó palacios y mazmorras, y tenía mal genio pero era buen tipo en general. Ésta es su historia.

ANTONIO RIVAS


Ficha técnica:
David Gemmell, Las primeras crónicas (The First Chronicles of Druss the Legend, 1994)
Ciclo de Drenai/4
Gigamesh Ficción, núm. 34
Colección dirigida por Alejo Cuervo
Traducción de Antonio Rivas
Prólogo de Antonio Rivas
Ilustración de portada de Corominas
ISBN 978–84–96208–07–0
P.V.P. 19,95 €
368 págs.