LAURELL K. HAMILTON
CIRCO DE LOS MALDITOS

«Si averiguaba algo sobre los asesinatos, me tocaría pagárselo, pero no con dinero.»

Noche de Halloween en el Circo de los Malditos: un enfrentamiento que decidirá el destino de San Luis.

Como si no tuviera bastante con su trabajo nocturno en Reanimators, Inc., Anita se ve involucrada en la investigación de una serie de crímenes que parecen indicar que un poderoso maestro vampiro y su clan han decidido darse un banquete de sangre. Acude a Jean-Claude con la esperanza de hallar pistas para resolver el caso, pero se descubre inmersa en una guerra vampírica en la que ella es parte del botín.

Una nueva entrega de la serie de Anita Blake y un nueva exploración de un universo de ficción cada vez más singular, con un desfile de monstruos que personifican nuestros deseos y temores más recónditos. Una obra desinhibida con los contrastes más inquietantes e inesperados de la literatura vampírica moderna.

«Un frenético y descarnado thriller sobrenatural realmente hipnótico.»

Locus


La Liga Antivampiros aspiraba a retomar las cacerías de seres sobrenaturales.

Se acerca la noche de Halloween, y los problemas de Anita Blake se amontonan: en plena temporada alta para la reani­mación de zombis, la policía requiere su ayuda en la investigación de un crimen vampírico. Asimismo, recibe la visita de Edward, un asesino implacable de seres sobrenaturales, que quiere que le revele la identidad del amo de los vampiros de la ciudad... Lo mismo que pretendían los representantes de un grupo extremista que habían ido a verla al despacho. De pronto, todos quieren saber dónde está el escondite diurno de Jean-Claude y acabar con él. En teoría, eso es lo que más desea ella, puesto que se niega a ser la sierva humana del vampiro. ¿O no era eso?

Anita no es de las que creen que el único monstruo bueno sea el monstruo muerto, pero la insistencia de Jean-Claude por seducirla, por muchas reacciones que le provoque, sigue pareciéndole repulsiva. Sin embargo, cuando la vida del vampiro está en sus manos, la asaltan las dudas: ¿es posible enamorarse de un monstruo? Circo de los Malditos muestra una nueva galería de los seres sobrenaturales que pueblan un San Luis siniestro y seductor, el marco y la principal seña de identidad de la serie: una ciudad que ha integrado la presencia de vampiros y demás seres sobrenaturales en su industria turística.

Atrévete a presenciar un duelo a muerte entre los maestros vampiros de San Luis.


LA AUTORA

Laurell K. Hamilton nació en 1963 en Heber Springs (Arkansas, EE.UU.), y vive con su marido, su hija y varios perros en el condado de San Luis (Misuri). Publicó su primera novela, Nightseer, en 1992, y la primera dedicada a Anita Blake, en 1993. Desde entonces ha sido asidua de las listas de ventas en Estados Unidos y ha ganado cada vez más popularidad y conquistado más mercados. Además de la serie de Anita Blake, desde el año 2000 publica la dedicada a Meredith Gentry, de ambientación similar.

Más información sobre la autora


PRESENTACIÓN

Qué puedo decir más que… ¡por fin! Circo de los Malditos, ¡aleluya! Ya tenía las puntas de los dedos despellejadas de tanto morderme las uñas mientras esperaba a que saliera la siguiente entrega de Anita Blake. Y es que si hay alguien que se haya leído Placeres Prohibidos y El Cadáver Alegre, y no estuviese rabiando por no poder leer aún Circo de los Malditos, es que, sencillamente, no tiene más que horchata en las venas.

La serie de Laurell K. Hamilton es algo más que novela negra sobrenatural; es más que vampiros guayones y buenorros salidos de las fantasías blandiporno de toda la vida. Es Anita Blake.

Con catorce años descubrí a Jan Dorvin, de la trilogía Los Señores del Cielo. Han tenido que pasar casi veinte para que, por fin, encontrara otra protagonista femenina de verdad, no una mera comparsa del héroe de turno. ¿Qué mujer va por ahí diciendo «Córcholis» o «Repámpanos, me he roto una uña, ven y sálvame»? Desde luego yo no y, mucho menos, Anita. Si nos pinchan, sangramos, y si nos tocan los cojones… Sí, sí. Los cojones. Con dos oes. Mariconadas, las justas. ¿Qué pasa? ¿Te molesta que una mujer diga tacos, que diga lo que piensa o que coja una pistola y le vuele la cabeza a alguien y luego se vaya a dormir tan tranquila por un trabajo bien hecho? Ah, bueno, que eres de esos (o esas, que también las hay). Entonces no leas la serie de Anita Blake… aunque sé que en el fondo lo estás deseando. No nos engañemos, por favor. Los hombres sueñan con conquistar amazonas, y las mujeres nos dimos cuenta hace tiempo de que ser las heroínas mola más. Nada de ser machorras con tacones, sino mujeres de armas tomar. Las niñas buenas van al cielo; las malas, a todas partes.

Ahora bien, ¿que el problema es que no te va el rollo de los vampiros? Bueno, en realidad no es ningún problema. A nuestra Ejecutora también le sientan como una patada en el estómago y, en esta ocasión, como a ella, te va apetecer cerrarles la boca a hostias.

¿Ves? Es otra de las cosas que me gustan de esta serie. Tenemos a un grupito de vampiros y cambiaformas de toma pan y moja; ahí, con el pechito lampiño siempre al descubierto y luciendo tabletas de chocolate sin derretir. Mujeres despampanantes de piernas largas que podrían hacerte poner en duda tu sexualidad. Bien. Toda una panda de cabrones. Con todas las letras. Como debe ser, en realidad. Olvídate de todos esos vampiritos sensibles y atormentados que se han puesto de moda por ahí. Estos sí que son lobos con piel de cordero. Más rápidos, más seductores… Y desde luego no se ponen a llorar a moco tendido por haber perdido la humanidad. Si se lamentan de algo, no te equivoques, será de que no les permitas jugar con todos los agujeros de tu cuerpo y vaciarte después como un tetrabrik. ¿Que hay excepciones? Sólo si quieres dejarte engañar. ¿Quieres?

Oh, sí. Sé qué estás pensando. Piensas en esa fantasía eroticofestiva llamada Jean-Claude, ese «estoy bueno que te cagas, tú lo sabes y yo lo sé». Y el tío aún se pregunta por qué le da calabazas Anita. Porque tienes una patada en la boca, hijo mío… Y en esta entrega no una, sino dos. Pero mejor no desvelo nada. Hay que leerlo en todo su esplendor. Sólo diré: ¡Chaval, que así no se liga! Doscientos años y no sabes entrarle a una mujer de verdad sin recurrir a truquitos mentales. Menos mal que mi Anita aguanta como una campeona. Mojando bragas, pero campeona al fin y al cabo.

Ups, vaya. Veo que me estoy enrollando como las persianas y ni siquiera he entrado en materia. Como alguien dijo una vez, «yo he venido aquí a hablar de mi libro», así que va siendo hora de presentar éste.

Hummm, veamos… Señoras y señores: ¡El Circo de los Malditos! Ya. Sé que no es la mejor de las presentaciones, pero es que Anita Blake no necesita presentación, en serio. Es una tipa dura cuando tiene que serlo (y, seamos francos, en un mundo tan plagado de monstruos, para sobrevivir no queda otra que aparcar los escrúpulos bien lejos), pero sin dejar de ser una mujer de los pies a la cabeza en todo momento. Le duele cuando la golpean y sangra si la hieren. Tiene cicatrices de sobra para demostrarlo. Hasta es capaz de hablar de ropa y decoración sin parecer cursi. Creedme. Yo fui la primera sorprendida.

Pero basta de preámbulos y alabanzas. Ahora, lo mejor es que pases a la siguiente página. Siéntate o quédate de pie, como prefieras, lee, disfruta y déjate llevar. Empieza el espectáculo.

Felicidad Martínez


Ficha técnica:
Laurell K. Hamilton, Circo de los malditos (Circus of the Damned, 1995)
Anita Blake, cazavampiros/3
Gigamesh Ficción, núm. 45
Colección dirigida por Alejo Cuervo
Traducción de Natalia Cervera
Ilustración de portada de Alejandro Terán
ISBN 978–84–96208–12–4
P.V.P. 14,95 €
288 págs.